02 de Julio del 2009
¿Cómo pueden situaciones normales convertirse en una donde está en juego una vida o, en su defecto, en una tan hilarante?
Mañana es cumpleaños de mi papá y de mi hermano.

Obviamente no hay cumple sin torta. Es por eso que mi papá compró anticipadamente una riquísima Selva Negra en Ica (una ciudad como a 2 horas de aquí).
Hoy llamaron para confirmar el envío. Mi papá les dijo que no importaba cómo, pero la torta tenía que estar aquí. O ellos la enviaban o él enviaba a una persona a recogerla. (¡ERRROR!)
Quedaron en volver a llamar. Mientras mi papá salió apurado a mí me dejaron a la custodia del teléfono.
Yo esperaba y esperaba. Y no sonaba. Y tenía frío. Qué diablos. Subí a la azotea para recoger el edredón que lavamos ayer, de paso que me caía un poco de sol y me quitaba el entumecimiento que me perseguía toda la mañana.
Descolgué el edredón y empecé a luchar por doblarlo. Yo sudaba y él pesaba una tonelada, se negaba a ser reducido a un cuadrado.
Entonces fue cuando lo escuché: Riiiing
OMG!!! La vieja desgraciada de la pastelería se le ocurría llamar justo ahora.
Era la torta o mi vida.
Me tiré la cubrecamas en los hombros, tratando de que se alejen de mis pasos. Bajé al segundo piso, me di toda la vuelta, empecé a bajar al primero, me estaba enredando... riiiing... riiing... ya van a colgar, ya van a colgar. Invoqué a superman y a todos los héroes con capa que pasaron por mi mente.
Casi me mato cuando tropecé con el patín de mi hermano y por poco me estampo contra la pared. Llegué al telefono. No sonaba. Levante el auricular y dije apurada: Aloooooo
La vieja contestó... ufff, nunca pensé sentir tanto alivio al escuchar esa voz destartalada.
Obviamente, me salió con el cuento de que por la inauguración de un nuevo local no podrían enviar a una persona, así que me dijo: "Nos es BASTANTE IMPOSIBLE mandar la torta. Mande usted a una persona y me llama."
La maldije. Sin embargo, contesté: "Ok, señora. Yo le digo a mi papá para confirmar la hora" Y mientras la mujer me daba los detalles de su incumplimiento, mi madre bajó del segundo piso, extrañada por mi conversación sobre "el envío".
La mujer me preguntó si la recogeríamos hoy mismo, yo contesté que por supuesto, por algo habíamos quedado así.
Entonces mi queridísima madre me pidió el teléfono.
"pero... ya quedé con ella" le dije a mi madre.
"dame no más, laura" Y me quitó el auricular de las manos.
En un santiamén mi mamá la despachó y le dijo a la pastelera que viera la forma de enviarla, pues para nosotros era difícil enviar a una persona sólo para recoger la torta cumpleañera. La pobre mujer dijo que iba a "coordinar" y que en un ratito volvía a llamar.
Yo, por supuesto, hervía de la ira: Tanto sacrificio, bajar las escaleras con el peso del edredón encima, con el peligro de rodarme escaleras abajo y aún así había que esperar que termine de hablar con la vieja para que mi mamá bajara las escaleras con total traquilidad y modificara todo lo que habia acordado en menos de medio minuto.
¿Para qué diablos (por no escribir otra cosa) esperó que yo contestara el telefono si ella estaba muchísmo mas cerca que yo?
¿Para qué michi esperó que terminara de hablar para pedirme el auricular?
Finalmente, ella colgó el teléfono diciendo que la vieja se quería pasar de lista, bueno, en algo tenía razón. Y agregó: Laura!!! Que inconciente!!! ¿Por qué no cerraste la puerta de la azotea cuando bajaste?
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